domingo, 16 de marzo de 2014

Pro-Barbie

By Gloria



Last weekend Barbie turned 55 years old. Fashion icon, beautiful, multitalented, independent and polemic, the world's most famous doll has come again under criticism because of her body proportions. It seems that the world conspires against her, but I think there is something very important left aside... And this is that Barbie is part of millions of childish sweet memories around the world. Girls see her as a toy with which they can get entertained and spend a good time. They see her as an accomplice of adventures, as a loyal companion, as a great friend who you can trust your secrets. They don't care about her proportions. So, is Barbie a bad example?

El fin de semana pasado Barbie cumplió 55 años. Icono de moda, bella, polifacética, independiente y polémica, la muñeca más famosa del mundo ha vuelto a ser objeto de críticas por sus medidas corporales. Parece que el mundo conspira en su contra, pero creo que se deja de lado algo muy importante… Y es que Barbie forma parte de millones de dulces recuerdos infantiles alrededor del mundo. Las niñas la ven como un juguete con el que entretenerse y pasar un buen rato. La ven como cómplice de sus aventuras, como una fiel compañera y una gran amiga a quién se le pueden contar secretos. Y les da igual sus proporciones. ¿Es Barbie un mal ejemplo?



When I was a little girl, she was my favourite toy. Every year I would ask for a Barbie in my Christmas letter, until I had an important number of Mattel dolls. I remember my cousin, younger than me, who did not understand why I liked them so much. I told him that it didn't occur to me to ask for something else. The enthusiasm that I always had when I received a Barbie was immense. To unwrap a present and to discover the doll inside was a magical moment. I would take it out from the box with lots of excitement looking forward to playing and creating stories with her. That's why it was so special.

I had a nice collection. I liked them so much, that a friend of my parents built me a wooden house specially for my Barbies. In front of it I would spend so many hours concentrated in my own universe. It was a dreamy home, with two floors and four rooms. It had a bedroom with two beds, a bedside table with a light and a wardrobe with hangers inside. At the end of the room, there were stairs that connected with the floor below, where there was the hall and the kitchen. In the hall, very spacious, there was the chimney, sofas and a centre table. Next to this room, it was the kitchen, conceived in detail.

The beautiful house lived an infinite number of stories. Then I was four years old and with my family we were living abroad. Without noticing I would end up making my dolls talk in English to my grandmother's amazement because she didn't understand what I said, and I would spend entire afternoons playing with them and inventing stories everyday. I would name them, I would change their clothes, brush their hair, make Ken their couple, and make them go around in a convertible... I simply was letting my imagination fly and create and develop my small world. During that time, I never wanted to be blonde, and nor I considered imitating her, I was just playing with her.

Last March 9th, Barbie (1959), grew up. Criticized for being too thin and for wearing too much make-up, the doll has reduced her sales and has a part of the society against her. I respect the attitude of some parents who critizice her unrealistic body proportions and who worry if they can have an effect on their daughters' self esteem, but I do not share their point of view. I would like to know how many women who have played with Barbie share this anxiety. Barbie is not a bad example.

Last, it is clear that the famous doll is an example of the americanization that the world is suffering, but we have to highlight that there are distinct models around, which means that the message of beauty transmitted is not limited to being blonde and having blue eyes. I have just good words for who was my favourite doll. I loved her and, in my case, I can say with certainty that Barbie made me happy and now it brings me nice memories. Because of that, I will always be a fan of hers.


PRO-BARBIE (continuación)

Cuando yo era pequeña era mi juguete preferido. Cada año en mi carta de Reyes pedía una Barbie y así, año tras año, hasta que acabaría sumando un buen número de muñecas de Mattel. Recuerdo a mi primo, más pequeño que yo, que no entendía por qué me gustaban tanto. Le expliqué que no se me pasaba por la cabeza pedir otra cosa. La ilusión que yo tenía cada vez que recibía una Barbie era inmensa. Desenvolver un regalo y descubrir la muñeca en su interior era un momento mágico. La sacaba enseguida de la caja con unas ganas infinitas de jugar y de crear historias con ella. Por eso era tan especial. 

Tenía una bonita colección. Me gustaban tanto, que un amigo de mis padres me construyó una casa de madera especialmente para mis Barbies. Enfrente de ella pasaría horas y horas concentrada. Ésta era de ensueño, con dos pisos y cuatro habitaciones. Tenía un dormitorio con dos camas, una mesita de noche con una luz y un armario para la ropa con perchas en su interior. Al fondo, había unas escaleras que conectaban con el piso inferior, dónde estaban el salón y la cocina. En el salón, muy espacioso, había una chimenea, sofás y una mesa de centro. Al lado se encontraba la cocina, ideada al detalle. 

La bonita casa vivió historias infinitas. Entonces yo tenía cuatro años y con mi familia estábamos viviendo en el extranjero. Sin darme cuenta acabaría haciendo hablar a mis muñecas en inglés asombrando a mi abuela, que no entendía nada de lo que decía y me pasaría tardes enteras jugando con ellas e inventándome historias día a día. Les ponía nombres, les cambiaba la ropa, las peinaba, las aparejaba con Ken, les hacía dar vueltas en descapotable… simplemente dejaba volar la imaginación y desarrollaba mi pequeño mundo. Durante todo ese tiempo, nunca quise ser rubia, ni me planteé imitarla, solo jugaba con ella. 

El pasado 9 de marzo, Barbie (1959), se hizo mayor. Criticada por ser demasiado delgada y por ir maquillada en exceso, la muñeca ha bajado sus ventas y tiene parte de la sociedad en su contra. Respeto la postura de algunos padres que critican sus medidas irrealistas y se preocupan por si éstas puedan repercutir en la autoestima de las niñas, pero no la comparto. Me gustaría saber cuántas mujeres que han jugado con Barbie comparten dicha inquietud. Barbie no es un mal ejemplo. 

Por último, está claro que la célebre muñeca es un ejemplo más de la americanización que sufrimos, pero hay que remarcar que tiene distintos modelos por todo el mundo, con lo cual el mensaje que transmite es que la belleza no está limitada a ser rubia y con ojos azules. Solo tengo buenas palabras para la que fue mi muñeca favorita. A mí me encantaba y, en mi caso, puedo decir con certeza que Barbie me aportó felicidad y ahora me trae nada más que buenos recuerdos. Por eso, siempre seré su fan.

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