jueves, 26 de octubre de 2017

Tolerar el acoso ya no está de moda





El escándolo de Terry Richardson no solo pone de relieve la hipocresía en la industria de la moda.

El polémico fotógrafo Terry Richardson ha sido vetado de trabajar con marcas y revistas de moda de la talla de Vogue después de crecientes alegaciones de abuso sexual a lo largo de su carrera.

Ha tenido que aparecer el escándalo Weinstein en Hollywood para que el grupo editorial Condé Nast hiciera finalmente algo al respecto de Richardson, conocido por sus fotografías explícitas. Y esto no dice nada bueno sobre la industria de la moda, que hasta ahora ha mirado para otro lado.

La noticia ha llegado tarde. ¿Por qué se ha tenido que esperar al caso Harvey Weinstein para finalmente vetar a Richardson?

El quid de la cuestión es que ya no está de moda tolerar el acoso.

En la industria de la moda, a raíz de todo la polémica, la modelo y activista Cameron Russell y decenas de modelos más empezaron a compartir en sus redes sociales experiencias anónimas de acoso sexual en el sector. Russell animó a usar el hashtag #MyJobShouldNotIncludeAbuse para dar voz a quien quisiera explicar su historia y para poder ver la magnitud de este problema.

La supermodelo Christly Turlington también ha alzado su voz. Declaraba al portal de moda especializado Women’s Wear Daily (WWD): “El acoso y el maltrato siempre se han tolerado en la moda”. Y seguía: “Este sector está rodeado de depredadores que prosperan en medio del constante rechazo y la soledad que muchos de nosotros hemos experimentado en algún momento de nuestras carreras”.

En la industria de la moda, los depredadores acostumbran a ser fotógrafos, agentes, clientes y bookers o agentes/managers de las modelos.

La industria está trabajando en poner más protección a los modelos y especialmente a los más jóvenes. Debería además educarlos para estar preparados y saber manejar el acoso sexual en caso de que les ocurriera.

Inconciencia colectiva

El escándolo Richardson no solo pone de relieve la hipocresía en la industria de la moda, sino que lamentablemente es un ejemplo más de lo que pasa de modo generalizado en el mundo.

Tan solo falta leer las noticias de estos días, en las que leemos que trabajadoras de ámbitos distintos denuncian el acoso sexual.

Lo hemos visto en el sector de la política, el deporte, la animación, la publicidad, la música, la poesía, las bodas, la tecnología o la ciencia. Situaciones incómodas, toqueteos, roces, actitudes fuera de lugar y tristemente familiares… Y es que el acoso sexual se da y puede darse en cualquier lugar y en cualquier momento.

En mi opinión, el acoso sexual forma parte de unos patrones mentales retrógrados, inconscientes, colectivos y heredados marcados por una falta de empatía y compasión. Es importante que la sociedad contribuya a romper con ellos y, por nuestra parte, no tenemos que permitir que situaciones así se silencien o se normalicen.

Ahora será interesante ver si el resto de revistas y marcas continuarán trabajando con Richardson después del veto de Condé Nast. Por el momento, Valentino, Bulgari, Prabal Gurung, Diesel y, por supuesto, Vogue, Vanity Fair y GQ –todas tres de Condé Nast- no volverán a colaborar con él. 

Ante estas actitudes inadmisibles, tolerancia cero.



Foto: Xavier Sotomayor

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